Os dejo estas buenas imágenes que intentan, malamente, captar algo de lo que vivimos desde el Faro de Fisterra. Un lujo, oiga usted!
Fin de trayecto, fin del camino. Fisterra!. Donde en tiempos los antiguos situaban el fin del mundo! Verde de la tierra gallega, gris de roca, marrón de polvo y tierra, azul de océano!.Color. Emoción. Novecientos sesenta kilómetros en nuestros pies. Peregrino. Polvo, lluvia, sufrimiento, paz. Gente, pueblos, introspección. Algo de mí queda en el camino; algo del camino, queda en mí. Quemaré en Fisterra parte de mí, parte de tí.
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jueves, 9 de abril de 2015
Etapa 4: Ascenso al Faro de Fisterra
En Fisterra, vivimos unos momentos inolvidables. Sólo llegar con el coche, me dirigí al albergue. Allí ya estaba en la puerta Javi esperando. Me acompañó a dejar la mochila y dentro estaba María descansando. Richi por su parte y tras alguna vuelta por el pueblo, se había marchado a ver la puesta de sol que según habían comentado los lugareños, era cosa digna de ver. Así que casi sin caer la mochila al suelo....ya estaba saliendo por la puerta!!. Hala! Desde las siete menos cuarto de pie, 30 kilómetros a ritmo de 5 km/hora, un autobus de tres horas y cuarto a Santiago, un viaje en coche de casi hora y media por carretera de Santiago a Fisterra, y ahora tres kilómetros andando de subida al Faro de Fisterra para ver la puesta de sol. Eso sí, con alegría!!. A la salida me acordé: "Osti, la bufanda del Sants!".
"Ya te la busco yo", me comenta Chuqui, y se va a buscarla. No se yo si hubiera vuelto por mis pasos, así que los del Infantil C del Sants ya sabéis que le debéis una caja de cervezas a Javier sin el cual no hubiera salido esta estupenda fotografía con la bufanda del Sants propieda de Angel Font al Faro del fin del mundo. Tras la subida de tres kilómetros a ritmo, llegamos al faro. Es uno de los momentos que guardaré con más emoción: tras más de 1.000 kilómetros a pie, veíamos el Atlántico desde un lugar mítico, azul, majestuoso, imponente!!. Rodeados de muchos caminantes y curiosos que esperaban el momento para contemplar un espectáculo de la naturaleza que es necesario vivir: la puesta de sol en Fisterra!!. Como el sol se oculta a su camita, como sin querer, como queriendo mostrarnos los matices de la vida, transformando poco a poco el horizonte azul en un ténue y luego vivo naranja, mientras a nuestros pies el color del océano se convierte en mil tonos rugientes de alfombra viva: un lujo total para nuestros sentidos!. Buscamos posición, tras fotografiarnos con otro símbolo de la zona, la bota del peregrino, hecha de metal y bien fijada a una roca, y que es estampa contínua y símbolo de la llegada del peregrino tras su tenaz viaje. Gozamos como locos los tres (lástima no estuviera María) con aquella exposición. Richi se grabó un video fenomenal y luego comentaría en su entrada "Ya me puedo morir". No acabaría aquí nuestra aventura en el Faro.
Etapa 4: de Fisterra a Santiago en bus tranvía
Tras nuestra llegada al "sprint" a Fisterra, el grupo se quedó en la localidad para descansar de tan sufrida etapa. Mientras la necesidad de ir a buscar el vehículo al punto inicial, me llevó a coger el autobús de Fisterra a Santiago que salía a las 15,00 horas: una auténtica paliza de nada más y nada menos que tres horas y cuarto para llegar a Santiago en el que el bus paraba en todos aquellos puntos que habían solicitado transporte, total para ir corriendo a buscar el coche y regresar por carretera a Fisterra (Ay, ay, ayay...., caaaantaa y no lloreessss, lalalala!!!). Eso sí, me vino bien para: a) ir trabajando las fotografías del día, escribir mi entrada, etc..., y b) conocer una serie de localidades de impagable estampa como Cee, Ameixenda, Carnota, Muros o Noia: un lujo para la vista que os dejo de forma resumida en las fotos que acompaño.
domingo, 5 de abril de 2015
Etapa 4: De Muxía a Fisterra. Anecdotario
Anecdotario Etapa 4:
1. Etapa especial que pide prisa: nos despertamos antes y decidimos desayunar en el Puerto de Muxía. Viento y gaviotas
y un fresquiño impagable.
2. Richi me da a pesar su mochila: cada etapa pesa menos. Me habla de logística inversa y no se qué puñetas, pero creo
que va llenando la del mochilero, o se ha ido desprendiendo de cosas.
3. Nuestra salida por la playa de Lourido es preciosa con el agua a un lado y la costa al otro.
4. Si días atrás la señalización era de pena, la de hoy es para matrícula: hay que ir mirando el suelo y fijarse en
unas dobles flechas pintadas en amarillo que señalan para un lado M (de Muxía) y F (de Fisterra) para el otro.
5. Tras pasar Guisamonde, hemos pasado por pista y un humo y cenizas en el ambiente, nos ha hecho detectar un fuego.
Un hidroavión ha hecho diversas pasadas a nuestro paso.
6. Mis pies van como van, tras agujerear también el pie izquierdo, pero van. María está con sus juanetes y alguna otra
dolencia, Chuqui con su sobrecarga en el tobillo salvado con ibuprofeno y pomadita y Richi con sus pies y uñas algo
tocados, pero bien: para ir al vietnam!
7. El ritmo a mitad de etapa era casi de 5 kilómetros hora (cuestión del bus). Tras entrar a Fisterra y aún con la
parada en Lires para coger viandas....casi se ha mantenido!
8. Me he ido a coger el bus solo porque Richi y María ya no podían más. Chuqui finalmente me ha buscado y acompañado
hasta que he salido de Fisterra, a las 15 horas. El bus tardará 3 horas y cuarto en llegar a Santiago, pero es lo que hay.
9. Me divierto mirando los pueblos costeros de la Costa da Morte y haciendo fotos para luego colgar: son pueblos
preciosos con casitas al lado del litoral y un azul intenso roto por tonos azulones y verdosos a veces. Ahora bien,
vaya inviernos se deben pasar!
10. No me encuentro las piernas, los pies encajados en las botas de montaña, la camiseta sudada y el pantalón sucio.
Me puede algo el esfuerzo de marcha de hoy, pero no puedo hacer más. Me espera de aquí a unas cinco y media o seis
horas, una ducha y, espero, un buen gin-tonic que creo merecido.
11. Haré cuando pueda una última entrada. Y la haré falando el galego-catalan-castellanoleonés, con el que hemos ido
bregando en estas etapas a modo de entretenimiento.
Fin
1. Etapa especial que pide prisa: nos despertamos antes y decidimos desayunar en el Puerto de Muxía. Viento y gaviotas
y un fresquiño impagable.
2. Richi me da a pesar su mochila: cada etapa pesa menos. Me habla de logística inversa y no se qué puñetas, pero creo
que va llenando la del mochilero, o se ha ido desprendiendo de cosas.
3. Nuestra salida por la playa de Lourido es preciosa con el agua a un lado y la costa al otro.
4. Si días atrás la señalización era de pena, la de hoy es para matrícula: hay que ir mirando el suelo y fijarse en
unas dobles flechas pintadas en amarillo que señalan para un lado M (de Muxía) y F (de Fisterra) para el otro.
5. Tras pasar Guisamonde, hemos pasado por pista y un humo y cenizas en el ambiente, nos ha hecho detectar un fuego.
Un hidroavión ha hecho diversas pasadas a nuestro paso.
6. Mis pies van como van, tras agujerear también el pie izquierdo, pero van. María está con sus juanetes y alguna otra
dolencia, Chuqui con su sobrecarga en el tobillo salvado con ibuprofeno y pomadita y Richi con sus pies y uñas algo
tocados, pero bien: para ir al vietnam!
7. El ritmo a mitad de etapa era casi de 5 kilómetros hora (cuestión del bus). Tras entrar a Fisterra y aún con la
parada en Lires para coger viandas....casi se ha mantenido!
8. Me he ido a coger el bus solo porque Richi y María ya no podían más. Chuqui finalmente me ha buscado y acompañado
hasta que he salido de Fisterra, a las 15 horas. El bus tardará 3 horas y cuarto en llegar a Santiago, pero es lo que hay.
9. Me divierto mirando los pueblos costeros de la Costa da Morte y haciendo fotos para luego colgar: son pueblos
preciosos con casitas al lado del litoral y un azul intenso roto por tonos azulones y verdosos a veces. Ahora bien,
vaya inviernos se deben pasar!
10. No me encuentro las piernas, los pies encajados en las botas de montaña, la camiseta sudada y el pantalón sucio.
Me puede algo el esfuerzo de marcha de hoy, pero no puedo hacer más. Me espera de aquí a unas cinco y media o seis
horas, una ducha y, espero, un buen gin-tonic que creo merecido.
11. Haré cuando pueda una última entrada. Y la haré falando el galego-catalan-castellanoleonés, con el que hemos ido
bregando en estas etapas a modo de entretenimiento.
Fin
Etapa 4: De Muxía a Fisterra
Finis Terrae!!. Cuántas historias, cuántas leyendas alrededor de este enclave! El fin del mundo! Durante siglos, sino milenios, ha sido su nombre mil veces llamado!!. Hasta aquí miles de almas han depositado su creencia, su cansancio, su deseo, sus ruegos, su esperanza. Un sitio mítico donde llegar, un sitio mítico donde creer. Qué estampa debía ser tras travesías de cientos o quizás más kilómetros, llegar al azul atlántico!!. Qué pasada! Un lugar especial, donde proceder al rito de la purificación,, donde quemar tus haraposas ropas, donde quemar en el fuego liberador tus anhelos y tus preces. Un lugar donde dejar algo de tí tras tanta vivencia. No me cabe duda que algo especial recorrería la sangre y los pensamientos de los peregrinos. Sientes algo especial que te llena y te emociona recordándoles.
Con la emoción especial de completar nuestro camino, aquel que iniciamos el 2011, empezábamos hoy la etapa. Y lo hacíamos desde otro punto especial, Muxía, que nos ha despedido con el viento y el fresco que le caracteriza, con el cantar de sus gaviotas, unas aguas siempre rugientes y un cielo abriéndose:im-presionante. Tras desayunar en el puerto de Muxía, hemos salido por la Playa de
Lourido, con sus bellas y blancas dunas. Un ascenso por asfalto y camino vecinal nos llevaba a coronar, tras paso por la aldea de Xurarantes, al Faro de Lourido, el punto más alto de la etapa. La etapa requiere cuidado con la señalización, ya que tiene señalizaciones dobles, de Muxía a Fisterra y de Fisterra a Muxía. Hemos pasado a un numeroso grupo de peregrinos portugueses que ya llevábamos viendo en otras jornadas. La etapa de hoy iba marcada también por la necesidad de completar los casi 30 kilómetros antes de las 14.45 horas, ya que he tenido que coger el bus de Fisterra a Santiago (lo estoy haciendo mientras escribo esta entrada) para recoger nuestro vehículo y volver a Fisterra con el resto del grupo. Aunque he pedido que los compis fueran a otro ritmo,
finalmente han tirado conmigo y hemos llegado a tiempo de cogerlo, aunque creo que con algún resquicio y cansancio lógico por el esfuerzo. En Lires, sobre los 14 kilómetros, hemos parado para que María descansara un poco y hemos aprovechado para coger los bocadillos de comer. Richi, ha decidido coger unas Estrella Galicia para acompañar, aprovechando que su mochila ha ido bajando de peso etapa a etapa y ahora parece la de la Señorita Pepis (dios sabrá a qué se dedica!). Tras remprender la marcha, he impuesto ritmo, porque cualquier parada me hacía perder el bus. Y eso que mis pies, con ampollas en cada uno, no están para muchos caprichos. Las señales nos han hecho despistarnos un par de ocasiones, aunque sin consecuencias porque los del lugar nos advertían, pero
da una idea de la dificultad para el peregrino, y lo absurdo de esta situación. Conforme se acercaban las aldeas, el atlántico se dejaba ver, pero a la vez se alejaba de nosotros, como retrasando el encuentro. Los rodeos, el asfalto y los caminos de interior, parecían impedir vernos. Tras otro par largo de horas y atravesar Castrexe, Suarriba, Hermedesuxo y Escaselas, llegábamos a San Martino de Duio, ya sin que nuestra vista dejase de ver al horizonte el océano. No lo hemos podido aguantar más, así que a puertas de Fisterra, Richi ha sacado su último cigarro, yo le he sacado de la mochila las tres Estrella Galicia (María estaba adelante hablando con otro peregrino), y hemos celebrado llegar a Fisterra, llegar al Fin del Mundo. Solo deciros que seguramente viendo las fotografías, se puede pensar que no hay para tanto, que hay sitios de costa tan o más bellos que éste. Puede que así sea. Pero nunca lo será para un peregrino,
para alguien que empezó allá en Saint Jean Pied de Port, cruzando los Pirineos, y atravesó la península para pisar el Obradoiro y, tras ello, llegar a tierras del dios Neptuno.
Buen camiño! Frederic
Con la emoción especial de completar nuestro camino, aquel que iniciamos el 2011, empezábamos hoy la etapa. Y lo hacíamos desde otro punto especial, Muxía, que nos ha despedido con el viento y el fresco que le caracteriza, con el cantar de sus gaviotas, unas aguas siempre rugientes y un cielo abriéndose:im-presionante. Tras desayunar en el puerto de Muxía, hemos salido por la Playa de
Lourido, con sus bellas y blancas dunas. Un ascenso por asfalto y camino vecinal nos llevaba a coronar, tras paso por la aldea de Xurarantes, al Faro de Lourido, el punto más alto de la etapa. La etapa requiere cuidado con la señalización, ya que tiene señalizaciones dobles, de Muxía a Fisterra y de Fisterra a Muxía. Hemos pasado a un numeroso grupo de peregrinos portugueses que ya llevábamos viendo en otras jornadas. La etapa de hoy iba marcada también por la necesidad de completar los casi 30 kilómetros antes de las 14.45 horas, ya que he tenido que coger el bus de Fisterra a Santiago (lo estoy haciendo mientras escribo esta entrada) para recoger nuestro vehículo y volver a Fisterra con el resto del grupo. Aunque he pedido que los compis fueran a otro ritmo,
finalmente han tirado conmigo y hemos llegado a tiempo de cogerlo, aunque creo que con algún resquicio y cansancio lógico por el esfuerzo. En Lires, sobre los 14 kilómetros, hemos parado para que María descansara un poco y hemos aprovechado para coger los bocadillos de comer. Richi, ha decidido coger unas Estrella Galicia para acompañar, aprovechando que su mochila ha ido bajando de peso etapa a etapa y ahora parece la de la Señorita Pepis (dios sabrá a qué se dedica!). Tras remprender la marcha, he impuesto ritmo, porque cualquier parada me hacía perder el bus. Y eso que mis pies, con ampollas en cada uno, no están para muchos caprichos. Las señales nos han hecho despistarnos un par de ocasiones, aunque sin consecuencias porque los del lugar nos advertían, pero
da una idea de la dificultad para el peregrino, y lo absurdo de esta situación. Conforme se acercaban las aldeas, el atlántico se dejaba ver, pero a la vez se alejaba de nosotros, como retrasando el encuentro. Los rodeos, el asfalto y los caminos de interior, parecían impedir vernos. Tras otro par largo de horas y atravesar Castrexe, Suarriba, Hermedesuxo y Escaselas, llegábamos a San Martino de Duio, ya sin que nuestra vista dejase de ver al horizonte el océano. No lo hemos podido aguantar más, así que a puertas de Fisterra, Richi ha sacado su último cigarro, yo le he sacado de la mochila las tres Estrella Galicia (María estaba adelante hablando con otro peregrino), y hemos celebrado llegar a Fisterra, llegar al Fin del Mundo. Solo deciros que seguramente viendo las fotografías, se puede pensar que no hay para tanto, que hay sitios de costa tan o más bellos que éste. Puede que así sea. Pero nunca lo será para un peregrino,
para alguien que empezó allá en Saint Jean Pied de Port, cruzando los Pirineos, y atravesó la península para pisar el Obradoiro y, tras ello, llegar a tierras del dios Neptuno.
Buen camiño! Frederic
Etapa 4: De Muxia a Fisterra
Hola a todos,
Hoy hemos llegado a Finisterra, caminando como siempre por estos campos con colores verdes de las tierras gallegas, con mucho sol y con un ritmo intenso, ritmo militar, para llegar con tiempo a la estación de autobuses de Fisterra, para conseguir traer nuestro coche con el fin de volver a Barcelona. Es espectacular caminar por estas tierras ya que disfrutan de una naturaleza embidiable.
Por otro lado,la etapa de hoy ha sido el final de ese intento de aventura que iniciamos unos amigos hace unos años con la intención conocer que significaba caminar por el camino de Santiago. Nos gustaba caminar y sobre todo compartir momentos unos con otros. En uno de estos momentos comentamos probar esta aventura, concretando probar a recorrer la etapa Sarria -Santiago de Compoastela. Probamos y nos capto, yo personalmente descubri que el camino tiene muchas interpretaciones,para mi significo conocerse mas uno mismo.Despues de valorar esa experencia
nos pusimos como reto completar el camino frances desde Roncesvalles y finalizandolo en Fisterra. Hoy 4 de Abril de 2015 podemos decir que hemos llegado. Quizas en la vida hay pocos momentos en los que uno puede decir que lo quería conseguir lo ha conseguido, este para mí es uno de esos momentos, llegar a Fisterra después de más de 1000 kilómetros, llegar al faro de fisterra ( fin del mundo) y quemar indumentaria del viaje. No quiero acabar sin hacer referencia a todos mis
compañeros de viaje en estos cinco años, porque todos ellos han contribuido a mejoralo. Por supuesto un agradecimiento especial a FREDERIC, ya que ha sido el corazon y el alma de esta aventura.
Espero que os animeis a intentar caminar algún tramo del camino,
Xavier
Hoy hemos llegado a Finisterra, caminando como siempre por estos campos con colores verdes de las tierras gallegas, con mucho sol y con un ritmo intenso, ritmo militar, para llegar con tiempo a la estación de autobuses de Fisterra, para conseguir traer nuestro coche con el fin de volver a Barcelona. Es espectacular caminar por estas tierras ya que disfrutan de una naturaleza embidiable.
Por otro lado,la etapa de hoy ha sido el final de ese intento de aventura que iniciamos unos amigos hace unos años con la intención conocer que significaba caminar por el camino de Santiago. Nos gustaba caminar y sobre todo compartir momentos unos con otros. En uno de estos momentos comentamos probar esta aventura, concretando probar a recorrer la etapa Sarria -Santiago de Compoastela. Probamos y nos capto, yo personalmente descubri que el camino tiene muchas interpretaciones,para mi significo conocerse mas uno mismo.Despues de valorar esa experencia
nos pusimos como reto completar el camino frances desde Roncesvalles y finalizandolo en Fisterra. Hoy 4 de Abril de 2015 podemos decir que hemos llegado. Quizas en la vida hay pocos momentos en los que uno puede decir que lo quería conseguir lo ha conseguido, este para mí es uno de esos momentos, llegar a Fisterra después de más de 1000 kilómetros, llegar al faro de fisterra ( fin del mundo) y quemar indumentaria del viaje. No quiero acabar sin hacer referencia a todos mis
compañeros de viaje en estos cinco años, porque todos ellos han contribuido a mejoralo. Por supuesto un agradecimiento especial a FREDERIC, ya que ha sido el corazon y el alma de esta aventura.
Espero que os animeis a intentar caminar algún tramo del camino,
Xavier
Etapa 4: De Muxía a Fisterra
ACABAMOS EL CAMINO:
Hablar de paisajes iglesias cruceios va a SER QUE NO.
HOY HA SIDO ESPECTACULAR GRABAR EL OCASO DEL SOL. SIN PALABRAS,.YA ME PUEDO MORIR.ALGO IREPETIBLE.
hEMOS QUEMADO LO QUE HABIA QUE QUEMAR HA SIDO GLORIOSO IN EXCELSIS DEO, O ALGO ASI.
PERO DESPUES DE UN PEQUEÑO CABREO, HEMOS CENADO COMO DIOS, EL NO LO HABRIA HECHO MEJOR.
Y AL LADO DEL CENADOR HABIA FIESTA LO HEMOS PASADO DE LUJO (LO QUE PASA EN LAS VEGAS QUEDA
EN LAS VEGAS). HA SIDO UN FINAL DE CAMINO GLORIOSO.
YA NO ESCRIBO MAS SOLO DOS COSAS:
AGRADECER A FEDE Y A XAVIER COMO LO HAN ORGANIZADO TODO, Y A MARIA QUE HA PUESTO EL PUNTO GALLEGO, EN
TODAS SUS CONSECUENCIAS, LAS BUENAS Y LAS MALAS, Y NOS HA HECHO REIR. ES GRANDE LA CHavalilla esta.
agur: aupa MIRANDES.
RICARDO
viernes, 3 de abril de 2015
jueves, 29 de enero de 2015
Etapa 4: Muxía - Fisterra
Salimos de Muxía girando desde el albergue público a la izquierda por la Rúa os Malatos y Enfesto y por la Rúa Campo das Pinas. El itinerario oficial dispone el recorrido por la carretera que bordea la playa por encima (km. 1,9). Como alternativa se puede desde la carretera bajar hasta la playa de Lourido pasando por un corto tramo de dunas. Siguiendo rectos, llegamos a una senda ascendente por la que nos internamos (la senda está señalizada con unas flechas). Salimos en cualquier caso a la carretera y pasamos junto a la fuente de Bico, cogemos un camino vecinal, y nos plantamos en la aldea de Xurarantes (km. 3.3). Ascendemos por un camino ancho y llegamos hasta las inmediaciones del Facho de Lourido, la cota más alta de la etapa con 269 metros (facho en galego es hoguera y el lugar donde se enciende para avisar de algún peligro) (km. 5,6). Desde este punto se toma un camino despejado que desciende. Salimos hacia un tramo asfaltado con unas flechas amarillas pintadas en el asfalto. Seguimos por él unos 350 metros y llegamos a un cruce con una bifurcación que marca dos recorridos hasta Muxía que ya tenemos a nuestra espalda. Por carretera y después de algo más de un kilómetro, llegamos a Morquintián (km. 8). Proseguimos por carretera vecinal y dejamos esta población tras pasar por un crucero y fuente. El recorrido desciende por asfalto pasando por la casa de López hasta Guisamonde (km. 9,8). Continuamos por pista asfaltada y más adelante, cruzamos una carretera y llegamos entre un pinar para seguir por la pista y torciendo a la derecha seguimos por ella hasta encontrarnos con Frixe (km. 12,2), aldea que dejamos a mano izquierda. El recorrido sigue por la pista asfaltada y entroncamos con un camino que realiza un breve rodeo de Vaosilveiro (km. 13,5). Seguimos y tras unos 70 metros llegamos a un puente para cruzar el cauce del río Castro. Al otro lado del cauce llegamos a Lires (km. 14,4), localidad con servicios. Recorremos en descenso la población, dejando a mano izquierda un desvío al bar. Al avistar una casa rural, se vira a la izquierda junto a ella y vemos ya en la salida de la población el tempo de San Estevo, de principios del siglo XVII. Prestando atención a la
señalización, proseguimos ascendiendo el camino por tramos sombríos, pegados al río. Llegamos a un merendero ya en la aldea de Canosa (km. 17,2). Proseguimos internándonos por una senda entre helechos que divide en un tramo preciosos las lindes de pinos y por ella llegamos a la aldea de Padris (km. 18,3), primera de las aldeas de la parroquia fisterrana de Sardiñeiro. Aquí puede verse el Atlántico precedido por cultivos de maíz y pinares. Salimos de Padrís por pista de concentración y llegamos a Castrexe (km. 19,4) y, a mano izquierda, a Suarriba (km. 20,1) y a Buxán (km. 21). Se asciende hasta Rial (km. 21,7) y desciende por bosque hasta San Salvador. El camino oficial sigue hacia la izquierda hasta Hermedesuxo de Baixo, que vemos a mano derecha (km. 24,4) y hasta Escaselas (km. 25,2). Tras un pequeño rodeo llegamos a la parroquia fisterrana de San Martiño de Duio (km. 26,3). La iglesia, junto al camino, es barroca de 1717, compuesta de una sola nave y sacristía adosada (el nomcre de Duio parece remitir a la
señalización, proseguimos ascendiendo el camino por tramos sombríos, pegados al río. Llegamos a un merendero ya en la aldea de Canosa (km. 17,2). Proseguimos internándonos por una senda entre helechos que divide en un tramo preciosos las lindes de pinos y por ella llegamos a la aldea de Padris (km. 18,3), primera de las aldeas de la parroquia fisterrana de Sardiñeiro. Aquí puede verse el Atlántico precedido por cultivos de maíz y pinares. Salimos de Padrís por pista de concentración y llegamos a Castrexe (km. 19,4) y, a mano izquierda, a Suarriba (km. 20,1) y a Buxán (km. 21). Se asciende hasta Rial (km. 21,7) y desciende por bosque hasta San Salvador. El camino oficial sigue hacia la izquierda hasta Hermedesuxo de Baixo, que vemos a mano derecha (km. 24,4) y hasta Escaselas (km. 25,2). Tras un pequeño rodeo llegamos a la parroquia fisterrana de San Martiño de Duio (km. 26,3). La iglesia, junto al camino, es barroca de 1717, compuesta de una sola nave y sacristía adosada (el nomcre de Duio parece remitir a la
legendaria ciudad de Dugium, sumergida bajo las aguas y lugar que los discípulos de Santiago visitaron para solicitar el enterramiento del apóstol Santiago, enviados por la reina Lupa, según cita el Códice calixtino del siglo XII). Por la pista asfaltada nos acercamos al último mojón (primero en el itinerario de Fisterra a Muxía) junto al hotel Arenal. Seguimos las indicaciones de la carretera y a la altura de la cruz de Baixar, seguimos y sin descender hacia la playa de Langosteira, llegamos a nuestro destino final, Fisterra (km. 28).
Dificultades
·Trazado en ambas direcciones: Esta etapa se puede hacer tanto de Fisterra como desde Muxía. La señalización es doble y además hay flechas pintadas en las dos direcciones.
·Nueve kilómetros incómodos entre el Facho de Lourido y Lires. Con casi 6 kilómetros en las piernas toca afrontar un tramo de 9 kilómetros que mira casi siempre hacia abajo.
·Trazado en ambas direcciones: Esta etapa se puede hacer tanto de Fisterra como desde Muxía. La señalización es doble y además hay flechas pintadas en las dos direcciones.
·Nueve kilómetros incómodos entre el Facho de Lourido y Lires. Con casi 6 kilómetros en las piernas toca afrontar un tramo de 9 kilómetros que mira casi siempre hacia abajo.
Observaciones
¡Aviso! Es necesario sellar en Lires la credencial si se quiere pernoctar en el albergue público de peregrinos de Muxía.Al igual que la Fisterrana, la Muxiana es un documento firmado por la alcaldía de Muxía que acredita la peregrinación hasta este lugar. Se puede recoger en la Oficina de Turismo.
Lires, a mitad de etapa, carece de albergues. Hay varias casas rurales y pensiones. El hotel As Eiras ofrece precio especial para peregrinos a partir de 12 euros. Además de alojamiento tienen restaurante y cafetería y sirven desayunos
¡Aviso! Es necesario sellar en Lires la credencial si se quiere pernoctar en el albergue público de peregrinos de Muxía.Al igual que la Fisterrana, la Muxiana es un documento firmado por la alcaldía de Muxía que acredita la peregrinación hasta este lugar. Se puede recoger en la Oficina de Turismo.
Lires, a mitad de etapa, carece de albergues. Hay varias casas rurales y pensiones. El hotel As Eiras ofrece precio especial para peregrinos a partir de 12 euros. Además de alojamiento tienen restaurante y cafetería y sirven desayunos
Qué ver, qué hacer
·FISTERRA: Fisterra, la última porción conocida de tierra habitable durante siglos y siglos para muchos. Donde el sol sucumbe al ocaso y desapare tras las oscuras aguas del Atlántico, un tenebroso escenario y hogar de criaturas fantásticas y monstruos. Fue poblada por tribus celtas, como los nerios, que adoraban en sus altares al dios sol, y por romanos. Hasta aquí llegó el general Décimo Junio Bruto y su ejército cuando conquistaron lo que sería su futura Gallaecia. En Duio, hay vestigios de la legendaria ciudad de Dugium, que al parecer fue sepultada bajo las aguas (citada en el libro III del Codex Calixtinus, narra la traslación del cuerpo de Santiago, cuando los discípulos del Apóstol visitan al prefecto de Duio y éste ordena su arresto pero consiguen huir). Fisterra es, desde siempre, lugar de viaje y peregrinación. Ya en el siglo XII hay documentos que citan la llegada de peregrinos a este confín y son varios los viajeros que en los siglos XIV, XV y XVI relatan sus experiencias personales hacia el Finis Terrae.
El actual municipio tiene 5.000 habitantes y está formado por el núcleo principal y las parroquias de San Vicenzo de Duio, San Martiño de Duio y San Xoán de Sardiñeiro. Fisterra es un exponente de villa marinera, con puerto, embarcaciones de bajura, lonja y un trazado urbano poblado de casas de piedra dispuestas en calles estrechas. Destacan, la Capilla de Nuestra Señora del Buen Suceso, Iglesia barroca de 1743 situada en la plaza de Ara Solis. El crucero muestra a Cristo crucificado y a la Virgen del Socorro, el Castillo de San Carlos, de mediados del siglo XVIII y situado sobre la céntrica playa de Ribeira. Su construcción fue parte de un plan defensivo de la ría junto a dos castillos de los municipios de Cee y Corcubión, y la Iglesia de Santa María das Areas que se encuentra junto a la carretera que sube al Faro. Su origen se remonta al siglo XII. Alberga la talla gótica del Cristo de Fisterra, una imagen envuelta en leyendas. Tiene Puerta Santa y un Santiago Peregrino del siglo XVIi.
·FISTERRA: Fisterra, la última porción conocida de tierra habitable durante siglos y siglos para muchos. Donde el sol sucumbe al ocaso y desapare tras las oscuras aguas del Atlántico, un tenebroso escenario y hogar de criaturas fantásticas y monstruos. Fue poblada por tribus celtas, como los nerios, que adoraban en sus altares al dios sol, y por romanos. Hasta aquí llegó el general Décimo Junio Bruto y su ejército cuando conquistaron lo que sería su futura Gallaecia. En Duio, hay vestigios de la legendaria ciudad de Dugium, que al parecer fue sepultada bajo las aguas (citada en el libro III del Codex Calixtinus, narra la traslación del cuerpo de Santiago, cuando los discípulos del Apóstol visitan al prefecto de Duio y éste ordena su arresto pero consiguen huir). Fisterra es, desde siempre, lugar de viaje y peregrinación. Ya en el siglo XII hay documentos que citan la llegada de peregrinos a este confín y son varios los viajeros que en los siglos XIV, XV y XVI relatan sus experiencias personales hacia el Finis Terrae.
El actual municipio tiene 5.000 habitantes y está formado por el núcleo principal y las parroquias de San Vicenzo de Duio, San Martiño de Duio y San Xoán de Sardiñeiro. Fisterra es un exponente de villa marinera, con puerto, embarcaciones de bajura, lonja y un trazado urbano poblado de casas de piedra dispuestas en calles estrechas. Destacan, la Capilla de Nuestra Señora del Buen Suceso, Iglesia barroca de 1743 situada en la plaza de Ara Solis. El crucero muestra a Cristo crucificado y a la Virgen del Socorro, el Castillo de San Carlos, de mediados del siglo XVIII y situado sobre la céntrica playa de Ribeira. Su construcción fue parte de un plan defensivo de la ría junto a dos castillos de los municipios de Cee y Corcubión, y la Iglesia de Santa María das Areas que se encuentra junto a la carretera que sube al Faro. Su origen se remonta al siglo XII. Alberga la talla gótica del Cristo de Fisterra, una imagen envuelta en leyendas. Tiene Puerta Santa y un Santiago Peregrino del siglo XVIi.
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